
No hace mucho tiempo que rozábamos la gloria visitando campos como el Nou Camp, San Mamés o Mestalla. Ahora, lo que hacemos es apurar la máquina para que el próximo curso no compitamos en césped artificial, en la inmundicia de saberse equipo semi desaparecido y habiendo echado por la borda la ilusión de una afición que es capaz de llenar un Estadio siendo colistas de Segunda.
El Club Deportivo Tenerife, histórico de nuestra Liga, atraviesa una de las peores crisis deportiva de su ya casi centenaria historia.
El cabreo de los tinerfeños y de todos los que sientes los colores blanquiazules allende los mares se fundamenta en lo siguiente; Se nos vendió una moto con las piezas averiadas en aquella esperpéntica campaña de abonos que rezaba: "En menos de lo que piensas estaremos en Primera" (al brillante creador de esta idea se le olvidó completar dicha frase..."en Primera Regional").
Luego de esto, Santiago LLorente, director deportivo de nuestra entidad, trajo a una serie de jugadores que a priori vinieron con el cartel de puntales pero que luego resultaron ser caballos regalados. Tan sólo Natalio en esporádicas apariciones ha sabido demostrar su valía.
En tercer lugar, un entrenador sin las suficientes tablas para manejar este equipo, posibilitó que en el seno del conjunto chicharrero se instalara un clima de desunión total, posibilitando así el peor arranque liguero de los canarios en treinta años. El susodicho "preparador" para más inri se fue por la puerta de atrás, echando la culpa a terceros.
Todas estas circunstancias han desembocado en el panorama actual, somos la vergüenza del fútbol profesional con tan sólo 1 punto de 21 disputados, teniendo todavía el cartel de candidato al ascenso en el cuello.
Con lo cual, el señor Juan Carlos Mandiá tiene trabajo por delante y seguro que nos salvaremos sin ningún tipo de dificultad. Empero, nadie nos quita esta honda melancolía que nos recuerda lo que hemos vivido hace nada y lo que estamos viviendo actualmente.
Saldremos adelante!!
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